Por Caro Yañez, Psicóloga Organizacional, Master en Psicología Positiva y Master Coach.

No es fácil poder “ecualizar” las sintonías entre Jefaturas y Colaboradores, para obtener con eso equipos fortalecidos, motivados y comprometidos.

Cuando una Jefatura piensa que tiene todo armonizado; una de las cuerdas se desafina e irrumpe negativamente y de golpe en esta gran orquestación llamada Empresa.

Queremos impulsar “Mejores lugares para Trabajar”, pero bajo que parámetros. ¿Están las jefaturas dispuestas y cuentan con las habilidades para dirigir esta orquesta y especialmente hacer que “suene bien”? Si nos ponemos soñadores, si las jefaturas no logran fomentar buenos lugares para trabajar, entendiendo con esto el mínimo esperado, al entregar condiciones dignas y sueldos acordes a la productividad; menos podríamos hablar de “Felicidad Organizacional”, no pues, eso ya se transformaría en una quimera.

Rebobinemos. ¿Qué debieran hacer de manera natural los líderes si contamos por supuesto con el apoyo de los Directivos? porque si no lo tienen, da para otro análisis. 

Acá dejo 3 acciones que luego del correspondiente autoanálisis o “mea culpa”, deben emprender las Jefaturas, para sacar a sus equipos de la inercia, la desesperanza y la incredulidad.

  1. Liderar con coherencia:

Sí, aunque parezca la base lógica, muchas de las personas que tienen cargos de liderazgo, ni siquiera son capaces de reconocer sus falencias. Esto no es extraño, sucede a diario en Chile y en muchas partes del mundo. Muchas veces los equipos tienen jefes que han sido puestos por “amiguismos” y sus propios equipos saben más que ellos. Entonces…partamos por sugerir a los jefes que se detengan y vean donde está el “queso”, en qué parte de este proceso, ellos no están haciendo la pega.

Es muy posible que, si ese proceso es realizado con altura de miras y responsabilidad, recién podamos tener un jefe con autoridad para pedir a los otros el mismo nivel, calidad, entrega, compromiso por aportar con sabiduría y efectividad a lograr los objetivos estratégicos. En resumen, si el jefe no predica con el ejemplo, nos vamos a la B.

  • Ver y reconocer a sus colaboradores:

En palabras empresariales, fortalecer y vivir la cultura del reconocimiento. Para llegar a ese punto, primero debes, conocer a tu equipo como profesionales y personas. ¿Cómo podrías obtener lo mejor de tu equipo, si no los conoces? Parte del respeto y de las relaciones vinculantes positivas en una relación laboral, es mantener una conexión cercana y transparente con todos y con cada uno de ellos.

Y por otro lado, más allá de la evaluación de desempeño (acción formal y para algunos de carácter obligatorio, sincerémonos) será necesario, reconocer con datos duros o no, la calidad, esfuerzo, objetivos o compromiso de quienes forman parte de tu tribu empresarial. Si eres Jefe y no eres capaz de llegar a este nivel, pide ayuda.

  • Crea espacios de escucha:

No es necesario que te vuelvas “amig@” de tus colaboradores, sin embargo, será vital mantener espacios más cercanos de escucha activa, empatía y muchas veces compasión por los otros. Te cuento un secreto…si ya eres capaz de conocerlos (punto 2), serás capaz de entender por qué alguien puede estar desmotivado, triste o sin ganas; sin enjuiciar y manteniendo tu equidad.

¿Qué pasará entonces si eres capaz de aplicar responsablemente estas 3 variables?

Lograrás credibilidad y adhesión, no impuesta por el miedo, si no, por la confianza y la coherencia que ejerces.

¿Estás preparado para ser el mejor Director de Orquesta?