Genética, envejecimiento, postura, alimentación, actividad físicay cambios hormonales influyen en la aparición de la papada, una condición que puede afectar incluso a personas delgadas. Especialistas advierten que su abordaje debe ser integral y personalizado.

Aunque suele asociarse únicamente al aumento de peso, la papada es una condición que puede aparecer incluso en personas delgadas y jóvenes. Factores como la genética, el envejecimiento acelerado de la piel, los cambios hormonales, la falta de actividad física, la postura cervicaly no saber alimentarse, influyen directamente en la aparición de la papada. Se trata de una de las consultas más frecuentes en medicina y cirugía estética por su impacto directo en el ángulo cérvico-mentoniano, en la percepción de envejecimiento y de sobrepeso facial, especialmente en mujeres.

“Desde el punto de vista clínico-anatómico, hoy se sabe que la papada puede surgir debido a múltiples factores. Podemos decir que integra 4 componentes principales: grasa bajo el mentón, flacidez cutánea, alteración muscular y factores óseos y anatómicos”, explica el Dr. Cristóbal Carrasco Sanhueza, médico cirujano y especialista en medicina estética regenerativa de Clínica Terré.

La papada corresponde a la acumulación localizada de tejido adiposo submentoniano y sobre el músculo del cuello. Aunque esta grasa es más resistente al ejercicio físico y a la dieta, está comprobado que no realizar actividad física de manera frecuente ni llevar una dieta adecuada tanto en cantidad, calidad y con horarios establecidos, contribuye al aumento de grasa corporal, afectando directamente a la papada.

Con el paso del tiempo, desde los 40 años aproximadamente, existe una disminución en la cantidad y calidad de colágeno y elastina que se produce en la piel. Si además el paciente fuma tabaco, no usa protector solar cada 2 horas diariamente, presenta déficit nutricional en su alimentación y no bebe por lo menos 2 litros de agua al día, presentará un envejecimiento acelerado con mayor flacidez cutánea, contribuyendo a la aparición de la papada y la desaparición del ángulo cérvico-mandibular.

Existen también factores hormonales -como los que ocurren durante la perimenopausia y la menopausia- que redistribuyen la grasa hacia el cuello/mentón y además contribuyen a la flacidez cervical.

La alteración muscular a nivel cervical también influye en que aparezca la “papada” y esto ocurre también con la edad, ya que se produce una laxitud del músculo platisma. Sin embargo, esto se está haciendo cada vez más común en gente de menor edad por un tema postural. El uso prolongado de celulares y pantallas, con la cabeza inclinada hacia adelante, debilita la musculatura cervical anterior y favorece la visibilidad de volumen bajo el mentón, fenómeno conocido como tech neck.

“La postura influye mucho más de lo que creemos. Pasar horas mirando el teléfono o el computador genera tensión posterior y debilita los músculos anteriores del cuello, lo que con el tiempo impacta directamente en la aparición de la papada”, advierte el especialista.

Los factores óseos y anatómicos también impactan. Un mentón corto o retraído, el hueso hioides bajo o un ángulo mandibular poco definido, influyen visualmente en la aparición de papada, incluso con presencia de poca grasa. “Si no los diagnosticamos a la hora de evaluar al paciente, va a generar resultados subóptimos”, agrega el experto.

¿Se puede prevenir o tratar?

Los especialistas coinciden en que el abordaje debe ser integral. Mantener una alimentación equilibrada y con horarios establecidos, hidratarse de manera adecuada, cuidar la postura cervical diariamente y realizar actividad física mínimo 3 veces por semana, puede ayudar a prevenir la aparición de papada, o bien atenuarla.

Sin embargo, cuando existe una lipodistrofia de papada que no responde a cambios de hábitos, existen alternativas médico-quirúrgicas que permiten tratarla de forma más directa:

– Papada con leve grasa localizada y sin flacidez cutánea → Lipólisis química.  Un procedimiento mínimamente invasivo que permite, en 2-4 sesiones promedio, disminuir la cantidad y definir contorno mandibular.

– Flacidez leve y sin grasa localizada → Medicina estética regenerativa. Usando bioregeneradores (polinucleótidos) y/o bioestimuladores de colágeno,  dependiendo del tipo de paciente, en 2-4 sesiones, mejora la tensión de la piel.

– Grasa moderada/severa con buena/moderada calidad de piel → Lipoescultura de papada. Técnica quirúrgica segura y ambulatoria con  resultados predecibles y duraderos. Con una cánula se aspira la grasa submentoniana y submandibular en planos superficiales controlados, disminuyendo su cantidad y definiendo el contorno mandibular. 

– Flacidez cutánea  severa con/sin flacidez muscular → Lifting cervical quirúrgico.

– Déficit óseo → Implantes dérmicos. Se pueden realizar implantes de silicona o grasa como métodos quirúrgicos, o bien rellenos de ácido hialurónico como procedimiento estético mínimamente invasivo. 

“Siempre debe evaluarse cada paciente de manera personalizada, considerando sus hábitos, las estructuras anatómicas de la zona, la flacidez de la piel y sus expectativas”, señala el Dr. Carrasco Sanhueza.

Más allá de lo estético, comprender las causas reales de la papada permite derribar mitos y abordar esta preocupación desde la salud y el autocuidado, entendiendo que el rostro también refleja nuestros hábitos, el paso del tiempo y el bienestar general.