Con el comienzo del año educativo, muchas madres, padres y cuidadores se preguntan si asistir a la sala cuna o jardín infantil será realmente beneficioso para el desarrollo de sus hijos e hijas. Las dudas son comprensibles: implica una primera separación, confiar su cuidado a otros adultos y dar un paso importante en su proceso de crecimiento.

La evidencia es clara: asistir a sala cuna y jardín infantil permite que niñas y niños exploren, jueguen, se comuniquen y aprendan en comunidad, acompañados por equipos educativos especializados. Esta etapa es fundamental para crear las bases de sus aprendizajes y desarrollo integral, en un entorno seguro que promueve el bienestar emocional y social.

Al respecto, María José Castro, directora ejecutiva de Fundación CAP, destaca que “cuando las familias deciden enviar a sus hijos e hijas a la sala cuna y jardín infantil, también están optando por involucrarse activamente en su proceso de aprendizaje y desarrollo. La Educación Parvularia es más efectiva cuando existe una alianza real entre familias y equipos educativos, especialmente en ámbitos como la estimulación del lenguaje, donde leer juntos marca una diferencia profunda y duradera”.

Este acompañamiento intencionado impacta positivamente tanto en el desarrollo presente y futuro de niños y niñas, como en la vida familiar, entregando beneficios concretos, entre los que destacan:

  • Rutinas que entregan seguridad y confianza: El jardín infantil contribuye a establecer rutinas estables y predecibles, con una jornada estructurada que permite a niños y niñas explorar y experimentar con mayor autonomía y tranquilidad. Estas rutinas fortalecen la seguridad emocional y son fundamentales para el aprendizaje y el desarrollo integral.
  • Convivencia y habilidades socioemocionales: Compartir diariamente con pares favorece el desarrollo de habilidades sociales como esperar turnos, expresar emociones, escuchar, colaborar y resolver pequeños conflictos. Estos aprendizajes son clave, entendiendo que el desarrollo personal ocurre siempre en relación con otros.
  • Acompañamiento a las familias y trabajo colaborativo: El jardín infantil se constituye como un aliado para madres, padres y/o cuidadores. Los equipos educativos acompañan el proceso educativo de cada niño y niña, construyendo una alianza entre la familia y la comunidad educativa. Los espacios de escucha y orientación están siempre enfocados en favorecer el aprendizaje, el desarrollo y el bienestar de niños y niñas.
  • Detección temprana y apoyo oportuno: La observación permanente que realizan los equipos educativos permite identificar a tiempo posibles necesidades de apoyo en el desarrollo, facilitando intervenciones tempranas que benefician directamente a niños y niñas y fortalecen sus trayectorias de aprendizaje.

  • Desarrollo del lenguaje: El contacto temprano con libros e historias, a través de la lectura compartida, la narración oral y el juego, favorece el desarrollo del lenguaje, la imaginación y la comprensión. Incorporar la lectura compartida en familia desde los primeros años fortalece las habilidades de comunicación, tanto comprensivas como expresivas, y además fortalece los vínculos afectivos.

La Educación Parvularia es una invitación a crecer acompañados. Llevar diariamente a los niños y niñas a la sala cuna/ jardín infantil es apostar por su bienestar, desarrollo integral, y buen aprendizaje desde sus primeros años de vida.