Basada en la inmortal novela de Emily Brontë, esta nueva adaptación se atreve a reinterpretar una de las historias de amor más intensas y tormentosas de la literatura universal. Bajo la dirección de Emerald Fennell, la película no busca simplemente recrear el clásico, sino resignificarlo desde una mirada contemporánea, estética y emocionalmente ambiciosa.

La historia sigue a Cathy (Margot Robbie), una joven de espíritu indomable que crece junto a Heathcliff (Jacob Elordi), el niño adoptado por su padre. Desde la infancia, la conexión entre ambos se construye sobre una complicidad feroz y casi salvaje, que con el paso del tiempo se transforma en una atracción inevitable. Lo que comienza como un vínculo fraternal evoluciona hacia una pasión absorbente, marcada por el orgullo, la ambición y las heridas emocionales que ambos arrastran.

Uno de los mayores aciertos de la película es su propuesta visual. La fotografía captura con elegancia la naturaleza agreste y los paisajes imponentes, convirtiéndolos en reflejo del estado emocional de los protagonistas. El diseño de vestuario y la dirección de arte refuerzan esta atmósfera romántica y melancólica, destacando especialmente la presencia magnética de Margot Robbie, cuya Cathy es intensa, caprichosa y profundamente humana.

La primera parte, centrada en la niñez de los personajes, establece con firmeza el tono dramático. En este tramo brilla Owen Cooper como el joven Heathcliff, aportando una sensibilidad que anticipa el conflicto interior del personaje adulto. La transición hacia la madurez introduce matices de humor y sensualidad, aunque el ritmo pierde fuerza en ciertos pasajes, donde la narración se torna algo lineal y menos visceral de lo esperado.

Margot Robbie sostiene gran parte del peso emocional del film. Su Cathy es impulsiva y contradictoria, motor de la historia y de la tragedia que se despliega. Por su parte, Jacob Elordi construye un Heathcliff más contenido y observador, cuya transformación física y psicológica responde al dolor y al amor no resuelto, aunque en algunos momentos su interpretación podría haber explorado mayor profundidad emocional.

El desenlace recupera la intensidad que define al relato original y ofrece un clímax conmovedor, capaz de conectar con el espectador desde la nostalgia y la fatalidad romántica.

Esta quinta adaptación no pretende reemplazar a sus predecesoras, sino dialogar con ellas. Es una versión estilizada, arriesgada y visualmente poderosa que apuesta por reinterpretar el mito más que por reproducirlo fielmente. Emerald Fennell asume el riesgo creativo, y aunque el resultado no es perfecto, sí es una propuesta interesante que demuestra que los clásicos pueden seguir reinventándose sin perder su esencia trágica.

Se estrena el 12 de febrero en cines. 

Director: Emerald Fennell 

Duración: 136 Minutos

Distribuye: Warner Bros Chile