La pérdida de visión que genera es irreversible, pero un diagnóstico precoz permite frenar su progresión.
El glaucoma es la principal causa de ceguera irreversible en Chile. Se estima que afecta a entre 86 mil y 350 mil personas en el país y que entre el 1% y el 3% de la población mayor de 40 años presenta esta enfermedad. Sin embargo, cerca del 50% de los casos no están diagnosticados.
Se trata de una enfermedad neurodegenerativa que daña progresivamente el nervio óptico, que, en la mayoría de los casos, se asocia a un aumento de la presión intraocular, provocado generalmente, por una alteración en los mecanismos de drenaje del humor acuoso. La pérdida de visión que genera es irreversible, pero un diagnóstico precoz permite frenar su progresión.
“El glaucoma produce un daño progresivo del nervio óptico que, en etapas iniciales, no genera síntomas. Por eso muchas personas consultan cuando ya existe compromiso visual. La única forma de detectarlo a tiempo es a través de controles oftalmológicos periódicos”, explica la especialista, Dra. Macarena de los Ángeles Sat Torres, Oftalmólogo General, especialista en glaucoma y cataratas.
En términos generales, se estima que una persona con glaucoma puede tardar entre 13 y 16 años en quedar ciega desde el momento del diagnóstico, aunque la evolución depende del tipo de glaucoma, del momento en que se detecta y de la adherencia al tratamiento.
Tipos de glaucoma
El glaucoma primario de ángulo abierto es el más frecuente. Se desarrolla de manera lenta a lo largo de los años. La presión ocular aumenta progresivamente, sin dolor ni enrojecimiento, y la pérdida de campo visual ocurre en forma gradual, lo que dificulta su detección en fases iniciales.
El glaucoma agudo, menos habitual, se caracteriza por un aumento brusco y elevado de la presión intraocular. Sus síntomas incluyen dolor ocular intenso, ojo rojo, pupila dilatada, visión borrosa, náuseas y vómitos. En estos casos se requiere atención oftalmológica inmediata.
Prevalencia y factores de riesgo
“No existe una causa única para el glaucoma”, destaca la Dra. Sat. “Su desarrollo responde a la combinación de distintos factores, entre ellos un componente hereditario relevante. Tener un familiar directo con glaucoma aumenta el riesgo hasta nueve veces”.
La prevalencia del glaucoma congénito se estima en 1 por cada 45.450 nacidos vivos en Europa. En adultos mayores de 40 años, la prevalencia fluctúa entre 1,5% y 2%, y aumenta con la edad. En personas mayores de 60 años puede multiplicarse hasta por siete.
Entre los principales factores de riesgo se encuentran: edad mayor de 40 años, antecedentes familiares, presión intraocular elevada, miopía, diabetes y pertenecer a poblaciones afroamericanas, asiáticas o hispanas. También puede presentarse en forma secundaria tras traumatismos oculares, cirugías o el uso prolongado de corticoides.
En cuanto a los tratamientos disponibles, explica la doctora, “el tratamiento depende del tipo de glaucoma y del momento del diagnóstico. En el glaucoma primario de ángulo abierto, cuando el daño es incipiente y la presión no es muy elevada, el control suele realizarse con colirios para reducir la presión intraocular. El láser constituye otra alternativa terapéutica para muchos pacientes. La cirugía se reserva para casos con presiones muy elevadas o cuando no se logra control adecuado con medicamentos o láser. Los procedimientos quirúrgicos buscan mejorar o crear nuevas vías de drenaje del humor acuoso para disminuir la presión intraocular. En el glaucoma agudo, el manejo debe ser inmediato mediante fármacos, láser o cirugía, con el objetivo de reducir rápidamente la presión y evitar daño permanente”.
Cuando la enfermedad se detecta en etapas avanzadas, su control es más complejo. El daño ya establecido en el nervio óptico no puede revertirse.
“Dado que el principal factor de riesgo es la edad, se recomienda realizar una evaluación oftalmológica anual a partir de los 40 años. En personas con antecedentes familiares u otros factores de riesgo, el control puede requerir mayor frecuencia según indicación médica”, destaca la especialista.
El examen periódico es la principal herramienta para detectar el glaucoma en etapas tempranas y prevenir la pérdida irreversible de visión.








